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Peluquería canina en positivo, ¿por qué no?

Peluquería canina en positivo, ¿por qué no?
Por Enara Sánchez

PELUQUERIA CANINA EN POSITIVO, ¿Por qué no?

He querido escribir este artículo tras la corta pero satisfactoria experiencia que he tenido como peluquera dejando de lado gritos, zarandeos, etc. que tan habituales son en esta actividad. Me ha llevado a contar esto el hecho de que la dueña de una perrita que hago todos los meses, me dijo que su perra venía muy contenta desde que estaba yo. Esto tiene mucho que ver con el artículo “La importancia de reducir el estrés” de Alain Maortua.

Los nervios por terminar al perro lo antes posible y dejarlo bien, nos hacen olvidar que ellos no entienden porqué una persona que no conocen, les coge, les moja, les toquetea por todos lados… y encima, ¡se enfada!

Creo que es muy importante intentar que estén lo mas tranquilos posible, cuanto más tranquilos y quietos mejor podemos hacer nuestro trabajo.

Como dice el artículo que he mencionado antes, los síntomas que nos pueden indicar que un perro está estresado y que más nos pueden perjudicar en peluquería, pueden ser:

En mi opinión, la reducción del estrés en la peluquería debería comenzar con la participación de los dueños en casa, peinándoles frecuentemente (además de acostumbrarles a dejarse peinar, evitamos que vengan llenos de nudos y que tengan que sufrir tirones) y habituándoles al secador. Muchas reacciones supuestamente agresivas, por ejemplo hacia el secador, son consecuencia de una mala experiencia anterior cuando el dueño ha intentado utilizarlo, poniéndolo a la máxima potencia desde un principio, gritándole o pegándole porque no quería que le secaran ¡Es autentico pánico el que tienen! Por eso creo que es importante hablar con los dueños y comentarles qué es lo que ellos pueden hacer para que su perro venga más contento. Luego ya entramos nosotros, respetando siempre al perro y haciendo que cada una de las visitas sea lo más agradable posible, podemos decirle al dueño que se pase de vez en cuando por la pelu cuando no le toque y aprovechamos, por ejemplo, para darle algunas chuches. Nos tenemos que mostrar amables y tranquilos, estoy harta de escuchar que hay que mostrar autoridad, imponerse y hacerse respetar, ¿para qué? Tan solo sirve para que el perro nos tema y se estrese, que es lo que realmente no queremos. Podemos empezar con sesiones cortas, y en cuanto veamos algún signo de estrés llamar al dueño y que se lleve al perro a casa.

Siempre manejar al perro con tranquilidad, sin movimientos bruscos. Yo personalmente no les ato, preparo todo el material que me va a hacer falta y sujeto al perro con las manos, con tranquilidad y sin obligarlo. Lo introducimos en la bañera con cuidado. El agua estará templada y sin mucha presión. Creo que el momento en el que mas nerviosos se ponen, es a la hora de usar el secador, por eso intento secarles todo lo posible con una toalla, ¡a algunos hasta les gusta! Al principio podemos usar una potencia suave e ir premiando cuando estén relajados, y mas adelante ya podremos utilizar una potencia mayor, pero poco a poco, y siempre respetando el ritmo de adaptación del perro. La cara, la dejo para el final. Para arreglarles la cara podemos hacerlo de lado, de modo que no estemos mirando fijamente al perro ni obligándole a que nos mire, ya que puede sentirse incómodo e intentará moverse, por eso me gusta usar espejos. Es muy importante saber comunicarnos con el perro, entender sus señales y respetarlas en todo momento, intentar que no nos vean como una amenaza y que sepan que ellos también tienen el control de la situación, que cuando nos intentan decir algo les entendemos. Sí, es cierto que al principio todo es más lento, pero a la larga es mucho mejor, y la satisfacción de ver que los perros entran tan contentos a la pelu merece la pena.

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